La guía paso a paso para tramitar una herencia

En la siguiente guía te explicamos paso a paso cómo se tramita una herencia y cuales son los documentos que necesitarás para proceder. De esta manera podrás entender toda la operativa que seguimos para tramitar una herencia.

Obtención de certificado

a. Certificado de defunción

Para llevar a cabo cualquier trámite relativo a una herencia es imprescindible obtener el certificado literal de defunción. Dicho certificado se expide de forma gratuita por el Registro Civil. Puede solicitarse:

  • Por internet: en el siguiente enlace.
  • Por correo: dirigido al Registro Civil del lugar donde se produjo el fallecimiento.
  • Personalmente: en cualquier Registro Civil.

b. Certificado del Registro General de Actos de Última Voluntad

Para concretar la sucesión de una persona es necesario saber si ésta otorgó o no testamento, y en caso de haber otorgado varios, cual es el último, pues es a este al que debe ajustarse la sucesión. Una vez que se haya obtenido el certificado de fallecimiento debe solicitarse el certificado del  Registro General de Actos de Última Voluntad. El certificado de últimas voluntades es el documento que acredita si una persona, ha otorgado testamento/s y ante qué Notario/s. Con él, los herederos podrán dirigirse al Notario autorizante del último testamento y obtener una copia (autorizada) del mismo.

Puede solicitarse siempre que hayan transcurrido 15 días hábiles desde el fallecimiento del causante. La solicitud puede hacerse:

  • De forma presencial
  • Por correo
  • De forma telemática: mediante certificado digital en el siguiente enlace.

La expedición de este certificado requiere el pago de la tasa correspondiente, que asciende a 3,78 €.

Para obtener más información acerca de los requisitos de expedición visite la página del  Ministerio de Justicia a través de este enlace. (http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/es/1200666550200/Tramite_C/1214483963297/Detalle.html)

c. Registro de contratos de seguro con cobertura de fallecimiento

Es común que los beneficiarios de un seguro de vida con cobertura de fallecimiento no conozcan que lo son. Este desconocimiento puede llevar a no reclamar las cantidades correspondientes, por lo que para evitar esta situación, fallecida una persona, debe también solicitarse certificación del Registro de contratos de seguro con cobertura de fallecimiento.

El certificado de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento es el documento que acredita los contratos vigentes en que figuraba como asegurada la persona fallecida y con qué entidad aseguradora. En caso de que la persona fallecida no figurase como asegurada en ningún contrato, tal extremo se hará constar expresamente en el certificado que se emita.

Los contratos de seguro respecto de los que es posible obtener un certificado son los relativos a los seguros de vida con cobertura de fallecimiento y a los seguros de accidentes en los que se cubra la contingencia de la muerte del asegurado, ya se trate de pólizas individuales o colectivas.

Puede solicitarse siempre que hayan transcurrido 15 días hábiles desde el fallecimiento del causante. La solicitud puede hacerse:

  • De forma presencial
  • Por correo
  • De forma telemática: mediante certificado digital siguiendo este enlace.

La expedición de este certificado requiere el pago de la tasa correspondiente, que asciende a 3,78 €.

Para obtener más información acerca de los requisitos de expedición visite la página del  Ministerio de Justicia a través de este enlace. http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/es/1200666550200/Tramite_C/1214483967574/Detalle.html

Si resulta de este certificado que existían contratos de seguro vigente con cobertura de fallecimiento es importante tener en cuenta que la acción para reclamar las cantidades de un seguro de vida prescribe a los cinco años del fallecimiento.

d. Certificado sucesorio europeo

Sólo aplicable a los fallecimientos que tengan lugar después del 17 de agosto de 2015.

Cuando los interesados en la herencia (herederos, legatarios, ejecutores testamentarios o administradores de la herencia) necesiten invocar su cualidad como tales en otro Estado de la Unión Europea (por ejemplo, cuando la ley aplicable a la sucesión no sea la española sino la de otro estado miembro de la unión o cuando los bienes inmuebles objeto de la sucesión radiquen en otro país de la unión europea).

En cada país de la UE este certificado será expedido por la autoridad que tenga competencia para expedir títulos sucesorios.

Si bien esta materia está aún pendiente de regulación, en España, en principio la competencia para su expedición corresponde a los notarios.

Título sucesorio

La forma de ultimar una sucesión depende de cual sea el título sucesorio, es decir, aquel documento en el que se reconoce el derecho a participar en la herencia de una persona. En España existen dos clases de títulos sucesorios:

  • El testamento: que refleja la voluntad del testador en la ordenación de su sucesión.
  • La declaración de herederos: a falta de testamento, la ley defiere la herencia en favor de una serie de personas, que deben obtener judicial o notarialmente esta declaración para acreditar su cualidad de herederos.

a. El testamento

El testamento es aquel documento que recoge las disposiciones de última voluntad de una persona y que sólo regirá después de su muerte. En él se designan normalmente a las personas favorecidas por una sucesión, ya sea como herederos o como legatarios.

En derecho español existen 3 clases de testamento en función de cómo se haya otorgado:

  • El testamento abierto: el testador manifiesta su última voluntad al notario, y éste interpretando la voluntad del testador redacta el documento conforme a derecho.
  • El testamento cerrado: el propio testador redacta su testamento y lo entrega al notario para que éste autorice su otorgamiento y lo haga constar en su protocolo. Otorgado puede ser custodiado por el testador, por un tercero o por el propio notario, conforme a la voluntad del testador.
  • El testamento ológrafo: Es aquel que se escribe de puño y letra por el testador, haciendo constar el año, el mes y el día en que se otorgue. Debe ser firmado también por el testador. Su otorgamiento no requiere de la intervención de un notario, pero para que pueda ser considerado válido debe presentarse ante el Juez de Primera Instancia del último domicilio del testador, o del lugar donde éste hubiera fallecido, en el plazo de 5 años desde la fecha del fallecimiento. Tras realizar una serie de pesquisas para acreditar su autenticidad y la identidad del testador el Juez mandará protocolizarlo notarialmente.

Si la persona fallecida otorgó testamento abierto o cerrado (testamentos que se otorgan ante notario), dicho otorgamiento constará en el certificado del Registro General de Actos de Última Voluntad.

Es posible que una misma persona haya otorgado varios testamentos, si bien es el último de ellos al que debe ajustarse la sucesión, pues los testamentos posteriores derogan a los anteriores. Sólo en aquellas cuestiones en que los distintos testamentos no sean incompatibles podrán considerarse válidas las disposiciones de testamentos anteriores.

En el certificado del RGAUV (Registro General de Actos de Última Voluntad) constará, en caso de existir testamento:

  • La fecha de otorgamiento.
  • La identificación del Notario que lo autorizó.
  • La identificación de la Notaría.

Con estos datos debe solicitarse una copia autorizada del testamento a la notaría correspondiente, aportando la certificación del RGAUV y certificado de defunción original. Sólo podrá solicitar copia autorizada del testamento los interesados en la herencia, es decir, aquellas personas que hayan sido mencionadas en el testamento como herederos, legatarios, albaceas, contadores-partidores, o bien un apoderado con poder especial.

La copia autorizada puede solicitarse:

  • Personalmente.
  • Por correo: a través de una solicitud con firma legitimada por un notario.

El coste de la copia autorizada del testamento varía en función de del número de folios del testamento y de su antigüedad.

b. Declaración de herederos

Si el testador no ha otorgado testamento, la Ley presume que éste ha querido dejar su herencia a sus parientes más próximos sin hacer disposiciones especiales. Las personas a quienes la ley reserva la herencia intestada (cuando no hay testamento) el orden  y la cuantía en que son llamados son diferentes en Derecho Común y en los distintos territorios forales (País Vasco, Cataluña, Baleares, Navarra, Aragón y Galicia).

Si el fallecido no otorgó testamento constará así en el certificado del Registro General de Actos de Última Voluntad. La determinación de quienes son en concreto los herederos del fallecido puede hacerse:

  • Notarialmente: El Notario del lugar donde el fallecido tenía su último domicilio, podrá hacer la declaración notarial de herederos cuando el fallecido hubiera dejado cónyuge, descendientes o ascendientes. La determinación de los herederos se hace mediante Acta Notarial.
    En ese caso los documentos que deben aportarse necesariamente en la Notaría son los siguientes:
    • 1. Certificado de defunción de la persona de cuya herencia se trate.
    • 2. Certificado del Registro General de Actos de Última Voluntad, que acredite que no hay testamento.
    • 3. Certificado de nacimiento de los descendientes o, en su caso, de los ascendientes del fallecido.
    • 4. Certificado de defunción de los descendientes o, en su caso, ascendientes que hubiesen muerto.
    • 5. Certificado de matrimonio del fallecido, si lo hubiere.
    • 6. DNI del fallecido o, en su defecto, certificado de empadronamiento del fallecido, a fin de acreditar el domicilio habitual del mismo.
  • Los certificados del Registro Civil se aportan para acreditar la relación de parentesco, pero pueden  sustituirse por la exhibición al Notario del Libro de Familia.
    Para que el Notario pueda declarar mediante Acta quienes son los herederos de una persona deben transcurrir necesariamente 20 días hábiles, a contar desde el requerimiento inicial por parte de los interesados.
    El coste aproximado de la declaración Notarial de Herederos suele oscilar entre 150 y 200 euros, dependiendo este importe del número de folios en que se extienda el acta.
  • Judicialmente: si el fallecido no dejó cónyuge, ascendientes o descendientes corresponde al Juez determinar quiénes son los herederos del causante.
    Es competente el Juez de Primera Instancia del lugar donde el fallecido tuviera su primer domicilio. Para iniciar el procedimiento debe dirigirse al Juez escrito solicitando la declaración de herederos por parte de los interesados, y relatando las circunstancias personales y familiares del fallecido. A este escrito deberán incorporarse los siguientes documentos:
    • 1.    Certificado de defunción de la persona de cuya herencia se trate.
    • 2.    Certificado del Registro General de Actos de Última Voluntad, que acredite que no hay testamento.
    • 3.    Certificado de defunción del cónyuge, si estuvo casado.
    • 4.    Cualesquiera otros Certificados del Registro Civil que acrediten la relación de parentesco con el fallecido de las personas que se crean con derecho a la herencia.
  • No se necesita en este procedimiento la intervención de procurador, pero sí de Abogado cuando el valor de los bienes de la herencia exceda de 2.405 euros. Si practicadas las diligencias previstas en la ley, el juez estima que las personas que solicitan la declaración son los herederos con mejor derecho a heredar al fallecido, lo declarará así en Auto. Si entiende que hay parientes más cercanos con derecho a heredar denegará en auto la declaración de herederos abintestato. Este auto será apelable en ambos efectos.

Una vez que se haya obtenido la declaración de herederos (sea notarial o judicial) puede llevarse a cabo la aceptación y partición de la herencia.

Aceptación o repudiación de la herencia

Aceptación de la herencia

En derecho español para recibir una herencia es necesario aceptarla.

La aceptación de la herencia puede ser:

  • Pura y simple: El heredero acepta todos los bienes y derechos que integran la herencia, pero también todas las deudas y cargas del causante que no se extingan con su muerte, y responde de ellas no sólo con los bienes de la herencia sino también con los suyos propios. Se produce por lo tanto una confusión entre el patrimonio hereditario del causante y el patrimonio personal del heredero.
  • A beneficio de inventario y con derecho a deliberar: La aceptación a beneficio de inventario permite al heredero clasificar los bienes, derechos, cargas y deudas de la herencia, para que el heredero sólo responda de las deudas de la herencia con los bienes que la integran y no con los suyos propios, limitando de esta forma su responsabilidad. En este caso además conserva el heredero, contra la herencia, las acciones que pudiera tener contra el difunto; y no se confunden en ningún caso los bienes particulares del heredero con aquellos que integran la herencia.

El derecho a deliberar permite al heredero solicitar la formación de inventario, antes de aceptar o repudiar, para que a través del mismo pueda conocer cuál es el estado de la herencia y fundamentar de este modo su decisión. Estas formas de aceptación son muy recomendables cuando se desconoce el importe de las deudas del causante. La aceptación a beneficio de inventario o con derecho a deliberar SOLO puede hacerse ante Notario, o por escrito dirigido ante el Juez competente para conocer del procedimiento judicial de división de la herencia.

En ambos casos debe formarse un inventario de la herencia, en la forma y plazos previstos en la ley. Realizado el inventario serán pagados, con los bienes de la herencia, en caso de aceptación a beneficio de inventario, los acreedores de la herencia, por el orden que la ley señale, y tras ellos los legatarios. También serán pagadas a costa la herencia las costas del inventario y los gastos a los que dé lugar la administración de la herencia en este periodo. Una vez pagadas las deudas y los legados, el remanente de la herencia pasará al heredero.

Repudiación de la herencia

Aquel heredero que no quiera, por diversas razones, adquirir la herencia a la que está llamado debe REPUDIARLA.

La repudiación es un acto formal, pues sólo puede hacerse en ante Notario o por escrito presentado ante el juez competente para conocer del procedimiento judicial de división de la herencia.

Además de por motivos de índole personal, la renuncia a una herencia puede responder a motivos económicos, cuando, por ejemplo, los bienes de la herencia no alcancen para cubrir las deudas del causante, el heredero no pueda asumir las cargas reales que gravan esos bienes (por ejemplo, las cuotas de la hipoteca constituida sobre un bien inmueble), o incluso cuando el heredero no pueda asumir el impuesto de sucesiones.

Las consecuencias de la repudiación son por lo tanto las siguientes:

  • El heredero que repudia no sucede al causante ni en sus bienes ni en sus obligaciones.
  • El heredero que repudia no está obligado al pago del impuesto de sucesiones: Ahora bien para que este efecto se produzca es necesario que la renuncia se haga sin designar beneficiario, pues cuando la renuncia se hace en favor de una o varias personas en concreto, el que renuncia queda obligado al pago del impuesto de sucesiones y el beneficiario al pago del impuesto de donaciones, ya que la cesión se equipara en este caso a una donación.
  • La parte del que renuncia pasará a aquella o aquellas personas a quienes corresponda conforme a la voluntad del testador, si se han ordenado sustituciones o si debe operar el derecho de acrecer, en el caso de que existan varios herederos llamados por el testador sin especial designación de partes. Si no hay más herederos que el repudiante se abrirá la sucesión intestada, en favor de las personas designadas por la ley.Si no se hubiera otorgado testamento, la parte del que renuncia acrecerá a los coherederos si fueran varios. Si renuncia el único heredero designado por la ley, o todos los designados, heredarán los del grado siguiente, hasta llegar a la adquisición de la herencia por parte del Estado si todos ellos repudian.

Partición de la herencia

La partición de la herencia es el acto a través del cual se materializan las cuotas de los herederos en bienes concretos. La partición puede hacerse:

  • Por el propio testador: si ordena en vida la forma en que deben distribuirse sus bienes.
  • Por el contador designado a tal efecto por el testador.
  • Por los propios herederos: si el testador no ha designado contador partidor no ha ordenado la forma de hacerse la partición.
  • Por la autoridad judicial: si los distintos herederos no se pusieren de acuerdo sobre el modo de partir de los bienes.

La partición voluntaria, llevada a cabo de común acuerdo por los herederos, deberá reflejarse en un CUADERNO PARTICIONAL. Dado su complejidad técnica, la elaboración del cuaderno particional requiere de la intervención de un profesional jurista.

El cuaderno particional puede hacerse en documento privado en los siguientes casos:

  • Cuando sólo existan en la herencia metálico, acciones y/o bienes muebles.
  • Cuando exista un único heredero. En este caso la firma del heredero único deberá legitimarse notarialmente.
  • Cuando aun existiendo bienes inmuebles en la herencia no hay intención de venderlos ni adjudicarlos a nadie en concreto.

Si existen en la herencia bienes inmuebles, para que la transmisión en favor del heredero pueda reflejarse en el Registro de la propiedad, el documento de partición deberá elevarse a Escritura Pública. No obstante, es importante tener en cuenta que en la inscripción en el Registro de la Propiedad, si bien es muy conveniente, no es obligatoria. Los honorarios notariales dependerán en cada caso del número de folios del cuaderno particional.

El contenido del cuaderno particional es muy variado en función de cuáles sean los bienes que integran la herencia y de las personas llamadas a ella, si bien en su estructura debe reflejar los siguientes apartados:

  • 1. Inventario
    Consiste en una relación detallada e individualizada de todos los bienes y obligaciones del causante. Generalmente se agrupan en dos categorías, relativa una a bienes muebles y otra a inmuebles. La descripción de éstos acostumbra a ser hecha con arreglo a la legislación hipotecaria para que el cuaderno pueda ser inscrito en el Registro de la Propiedad.
  • 2. Avalúo
    Es la tasación o valoración de los bienes. Los bienes deben valorarse al tiempo en que se hace la partición, y no al tiempo de fallecimiento. Es deseable que el valor consignado sea el valor del mercado y que se respeten las normas fiscales sobre valoración a los efectos del Impuesto de Sucesiones.
  • 3. Liquidación
    Consiste en fijar el haber divisible del causante partiendo del valor de los bienes inventariados y después de deducir las cargas que deban deducirse.
  • 4. División y adjudicación
    Mediante la división se fija la cuota o el haber de cada uno de los herederos, teniendo en cuenta su número, clase y posición jurídica.La adjudicación es la aplicación de los bienes hereditarios determinados al pago de la cuota de cada heredero. Ello tiene lugar, bien mediante la adjudicación directa de los bienes, bien mediante la atribución de lotes o hijuelas previamente formadas.

Liquidación de impuestos

Fallecida una persona sus herederos deberán de FORMA OBLIGATORIA satisfacer el impuesto de sucesiones en un PLAZO de 6 meses.

No obstante, la ley contempla la posibilidad de solicitar una PRÓRROGA antes de que transcurran 6 meses de la muerte del causante. La prórroga, no obstante, obliga a satisfacer el interés de demora fijado para cada año hasta que se presente la autoliquidación o declaración.

La Administración competente para la liquidación del impuesto es la del lugar donde el fallecido tenía su residencia habitual, con independencia de que todos o parte de sus bienes se encuentren en otro lugar.

La determinación de las cantidades a satisfacer puede hacerse, dependiendo de la Comunidad Autónoma:

  • Mediante autoliquidación: cumplimentando los modelos oficiales de declaración y autoliquidación 650 y 660. En este caso es el propio interesado el que calcula la cuenta del impuesto para ingresarlo posteriormente a la Hacienda Pública.
  • Mediante declaración: Es la administración quien, tras el análisis de los documentos pertinentes, determina la cuota que debe satisfacerse.

La cuota de este impuesto es distinta en cada Comunidad Autónoma. En Cataluña existe una bonificación del 99% de la cuota del impuesto cuando la sucesión tiene lugar entre cónyuges. En el caso del resto de herederos las bonificaciones se calculan en función de la base imponible del impuesto y del parentesco con el fallecido.

Siguiendo esta guía podrás tramitar una herencia en Barcelona. Si lo prefieres podemos ahorrarte todo este papeleo si te pones en contacto con nosotros con el formulario justo de aquí debajo, o llamándonos al 686751619.


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