¿Qué es la impugnación de un testamento?

La impugnación del testamento se produce, en no muchas ocasiones, ya que lo normal es que un testamento esté otorgado de manera que sea inteligible y que no ofrezca dificultad para con los herederos en cuanto a su interpretación.

Puede ocurrir, sin embargo, que presente algunas dificultades a causa de disposiciones oscuras o contradictorias. Este testamento no puede quedar aparcado sin solución. Es en este momento cuando lo que sería procedente es interpretar la  la voluntad del testador.

En Herencias Barcino somos especialistas en todos los trámites de gestión de herencias, desde la aceptación a la impugnación si fuere necesaria.

La impugnación de un testamento es un trámite complejo en el cual es fácil cometer errores que nos impidan llevar a cabo el procedimiento. En esta entrada te explicamos los pasos fundamentales para llegar a la finalización de este proceso.

¿Qué es la impugnación de un testamento?

No obstante, voy a intentar desgranar los aspectos básicos de la impugnación de un testamento. La impugnación del testamento se lleva a cabo mediante demanda judicial, y es necesario apoyar ésta en documentos y pruebas fehacientes. 

Impugnar un testamento en España sólo es posible cuando algún heredero vea vulnerados sus derechos y ello le cause, en consecuencia, un perjuicio.

Para poder impugnar el testamento éste debe existir, ya sea un testamento abierto u ológrafo. Parece una obviedad, pero si nos encontramos ante una herencia abintestato, esto es, sin testamento, no se podrá impugnar la atribución de bienes que se lleve a cabo según el orden de parentesco que establece el Código Civil.

Una vez confirmado que existe un testamento y antes de conocer su contenido, sólo podrá impugnarse por incapacidad del testador o por defectos de forma. Si no se conoce su contenido, no será posible aludir al resto de motivos que se verán en el apartado siguiente.

Si el testador aún está vivo, sólo él o la persona expresamente designada por él podrán acceder al contenido del testamento. Si, por el contrario, el testador ya ha fallecido, sólo podrán conocer el contenido del testamento aquellos que sean nombrados en el mismo por habérseles reconocido algún derecho, aquellos nombrados en un testamento anterior y aquellas personas que tengan derecho a la legítima.

No obstante, una vez se conozca su contenido se podrá impugnar si concurre alguna de las causas que enumeraré en el apartado siguiente.

Como impugnar testamento sin conocer su contenido: Causas y plazos

Como apunté anteriormente, los motivos para impugnar un testamento hacen referencia a que el mismo sea erróneo, bien parcialmente o bien en su totalidad. Una vez impugnado, el Tribunal decidirá si es válido o no, pudiendo anular algunas disposiciones únicamente o todo el contenido. Las causas para poder impugnar, una vez conocido el contenido del mismo, aluden a la desheredación, al perjuicio de la legítima de un heredero o a la preterición.

Por otro lado, sin necesidad de conocer el contenido de las disposiciones testamentarias, sería posible iniciar el procedimiento de impugnación si existe incapacidad del testador, si ha otorgado testamento bajo coacción, amenaza o engaño y, finalmente, si existe algún defecto de forma, como por ejemplo la falta de cumplimiento del requisito de los testigos.

La desheredación sólo puede llevarse a cabo cuando concurre una de las causas que establece la ley, concretamente un padre no podrá heredar de su hijo cuando ha corrompido o prostituido a éste, tampoco puede heredar aquél que haya sido condenado en un juicio por intentar acabar con la vida del testador o de alguien de su familia, aquel hijo mayor de edad que conozca de la muerte violenta del padre y no informe a las autoridades y, en definitiva, todo aquel que coaccione o engañe al testador para conseguir algún derecho en el testamento. Además, existen casos especiales de desheredación para los hijos o el cónyuge.

La preterición, por su parte, es el olvido injustificado de uno de los herederos forzosos en el testamento. Puede darse voluntariamente por el testador o de forma errónea, como un simple olvido. Si ocurre con conocimiento del testador, no puede afectar a la legítima, y si ése es el caso, devendrán ineficaces aquellas disposiciones que afecten a la misma. Si, por el contrario, tiene lugar de forma no intencionada y afecta a todos los herederos, se anulan todas las disposiciones.

Cuando se habla de incapacidad cabe diferenciar entre la incapacidad de quien hace testamento debido a su edad o, por el contrario, la incapacidad sobrevenida a raíz de un estado mental que así lo acabe justificando. También hay otros motivos que pueden provocar que un testamento sea ineficaz.

Puede darse esta circunstancia cuando el testamento sea nulo debido a defectos de forma, esto es, a no atender los requisitos previstos en la ley, cuando el testamento caduca o cuando es revocado por el mismo testador. En cuanto al plazo para impugnar un testamento, es de 15 años tras el fallecimiento del testador.

Impugnación del testamento por demencia senil del causante

Un testamento no pude anularse o impugnarse por ser contrario a los intereses de los beneficiarios. Así lo ha señalado el Tribunal Supremo, castigando además a los herederos que impugnen un testamento sin causas justificadas. Ya que existen unas pocas causas que permiten esta acción, se recomienda acudir a un abogado especialista en herencias a fin de evitar incurrir en un error.

Dentro de las causas de cómo impugnar un testamento sin conocer su contenido, el caso más habitual es el de la incapacidad del testador por demencia senil o incapacidad. En nuestro país es notoria la cantidad de testamentos que son impugnados a causa de que la persona que lo otorga no se encuentra en sus plenas capacidades mentales para poder discernir cómo disponer de sus bienes tras el fallecimiento. Estos casos dan lugar normalmente a disputas familiares y enfrentamientos largos y complejos.

Para impugnar un testamento por demencia senil del testador es necesario demostrar dicha incapacidad, ardua tarea, pues la incapacidad aludida debe responder a unos requisitos muy concretos.

En primer lugar, la situación de incapacidad mental ha de ser grave, anulando la conciencia de quien la sufre sobre sus propios actos o decisiones. Además, no puede estar fundamentado en suposiciones, sino que ha de ser bien contrastado y probado médicamente. Por último, que el testador no sea consciente para poder otorgar testamento ni siquiera en un momento de lucidez pasajera.

Por tanto, como puede comprobarse, no será suficiente para declarar la incapacidad del testador la simple ancianidad, los padecimientos físicos inherentes a la edad avanzada o el sufrimiento de enfermedades. Si la persona es declarada incapaz judicialmente, no hará falta el informe médico que justifique la situación de incapacidad.


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