La renuncia a una herencia

El proceso de heredar un bien es mucho más complicado de lo que parece. El valor de los bienes dependerá de varios factores, como el grado de consanguinidad, el número de herederos implicados en la herencia, si hay testamento o no.

Aunque se piense que una herencia es sinónimo de dinero en efectivo, cuando se aceptan los bienes, el dinero o las propiedades, también se aceptan las cargas y las deudas que conlleva.

El proceso de renunciar y repudiar la herencia y todos sus derechos puede ser relativamente fácil y requiere pocos pasos para realizarlo, además de que le da la posibilidad de evitar los impuestos y el pago de lo que no se ha heredado.

Las deudas son la razón más común por la que se rechaza una herencia, sin embargo, otra razón menos obvia es la generosidad. Por ejemplo, dos hermanos en los que uno apenas tiene dinero y el otro tiene mucho, el segundo rechaza la herencia para que el primero pueda beneficiarse. La renuncia a una herencia suele deberse a que implica un coste más que un beneficio.

Es posible que los herederos no puedan pagar los impuestos para aceptar una herencia, como el Impuesto de Sucesiones y Donaciones o el Impuesto Municipal sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (más conocido como impuesto de plusvalía municipal).

Para entender lo que significa renunciar a una herencia, es necesario saber que hay dos formas de aceptarla. Una, la más sencilla y habitual, que fusiona tu patrimonio con el heredado.

La segunda forma es el beneficio de inventario, que significa que las posibles deudas se pagan con los bienes heredados sin saltar al patrimonio del heredero. Es una forma de protegerse contra posibles acreedores inesperados y de renunciar a los impuestos de la herencia.

¿Como renunciar a una herencia?

Renunciar a una herencia ante notario es la forma más habitual de repudiar una herencia. La herencia se entiende aceptada en el momento del fallecimiento, aunque hayan pasado meses.

En general, hay algunos factores que rompen con este criterio (nos referimos al Derecho Común que regula el tema sucesorio para toda España, ya que existen Leyes Forales en Cataluña, Aragón, País Vasco, Navarra y el Territorio Antártico).

La voluntad de una persona fallecida debe respetarse al máximo siempre que no vaya en contra de la ley. En términos generales, hay factores que rompen con este criterio.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que las leyes que regulan el tema de la herencia varían de una comunidad autónoma a otra, por lo que un testamento puede ser invalidado si no se ajusta al ordenamiento jurídico de una región concreta.

El heredero es quien debe aceptar la herencia y, para ello, debe demostrar que es pariente del fallecido (salvo que aparezca en el testamento), y que no hay otros parientes más cercanos que merezcan esa herencia

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